Los siguientes días fueron tensos. Paulina evitó pensar en Daniel lo más posible, sumergiéndose en el trabajo y pasando cada minuto libre con Daphne.El domingo, cuando fue a recoger a su hija a casa de Carmen, mantuvo la conversación con Daniel breve y funcional. Él hizo lo mismo.—¿Cómo estuvo? —preguntó Paulina.—Bien. Hicimos galletas con mi mamá ayer. Fuimos al parque hoy.—Suena divertido.—Sí.Silencio incómodo.—Bueno, nos vamos —dijo Paulina finalmente.—Claro. Adiós, Daph.—¡Adiós, papi! —Daphne lo abrazó fuerte.En el auto, Daphne fue inusualmente silenciosa.—¿Todo bien, cariño? —preguntó Paulina.—Mami, ¿tú y papi están peleando?Paulina sintió un nudo en el estómago.—No, mi amor. ¿Por qué preguntas?—Porque ustedes se veían tristes. Y no hablaron mucho. Como antes, cuando vivían juntos y estaban enojados.Mierda. Paulina había olvidado lo perceptiva que era su hija.—No estamos peleando, te lo prometo. Solo estamos... cansados.Daphne no pareció convencida, pero no pres
Última actualización : 2026-08-24 Leer más