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Capítulo 6

Autor: Millie V
last update Fecha de publicación: 2026-08-24 10:48:27

El lunes por la noche fue menos incómodo que el sábado. Ya sabían qué esperar, cómo navegar la extrañeza de la situación.

—¿Esto se supone que se vuelve más fácil cada vez? —preguntó Paulina mientras se vestía.

—Eso espero —respondió Daniel—. De lo contrario, los próximos seis meses van a ser muy largos.

El miércoles, había desarrollado una rutina casi cómoda. Paulina llegaba a las ocho, hablaban brevemente sobre Daphne, iban al dormitorio, y después veían algo en la tele antes de que ella se fuera.

—¿Crees que funcionó? —preguntó Daniel el miércoles, mientras ella se preparaba para irse.

—No lo sabré hasta dentro de dos semanas. Podré hacerme una prueba entonces.

—¿Y si no funcionó?

—Entonces lo intentamos de nuevo el próximo mes.

Daniel asintió, pero Paulina vio algo en sus ojos. ¿Decepción? ¿Alivio?

—¿Quieres que funcione? —preguntó ella.

—Por supuesto. Quiero decir, es por eso que estamos haciendo esto, ¿no?

—Sí, pero... ¿tú personalmente quieres que funcione?

Daniel la miró directamente.

—Honestamente, estoy aterrado de que funcione. Pero también estoy aterrado de que no funcione. ¿Tiene sentido?

—Perfecto sentido.

Las dos semanas siguientes fueron una agonía de espera. Paulina se encontró obsesionada con cada pequeño síntoma, cada sensación en su cuerpo. ¿Era eso náusea o solo ansiedad? ¿Sus senos se sentían sensibles o solo lo estaba imaginando?

Mariana tuvo que recordarle que se concentrara en el trabajo más de una vez.

—Estás conduciendo a todos locos con tu distracción —le dijo su amiga durante el almuerzo.

—Lo siento. No puedo evitarlo. Sigo pensando en la posibilidad.

—¿Y si no estás embarazada? ¿Cómo te sentirás?

Paulina lo consideró.

—Decepcionada. Pero también... tal vez un poco aliviada. Me daría otro mes para prepararme mentalmente.

—¿Y Daniel? ¿Han hablado sobre cómo se sienten al respecto?

—No realmente. Mantenemos las cosas bastante superficiales.

—¿Superficiales? Pau, están literalmente intentando concebir un bebé juntos.

—Ya sabes a qué me refiero. No hablamos de sentimientos. Solo de logística.

Mariana la miró con preocupación.

—¿Segura que eso es saludable?

—Es lo que acordamos. Mantener distancia emocional.

—¿Y está funcionando?

Paulina no respondió, lo cual fue respuesta suficiente.

Finalmente, llegó el día en que podía hacerse la prueba. Era un sábado por la mañana. Daphne estaba viendo caricaturas en la sala mientras Paulina se encerraba en el baño con tres pruebas de embarazo diferentes.

Sus manos temblaban mientras abría la primera caja.

Tres minutos. Solo tenía que esperar tres minutos.

Fueron los tres minutos más largos de su vida.

Cuando miró la prueba, su corazón se hundió.

Negativo.

Hizo las otras dos, solo para estar segura. Ambas negativas.

Se sentó en el borde de la bañera, sosteniendo las pruebas, sin saber exactamente cómo se sentía. Decepcionada, definitivamente. Pero también, como había predicho, un poco aliviada.

Un mes más para prepararse. Un mes más antes de que todo cambiara irreversiblemente.

Le escribió a Daniel.

Paulina: Negativo.

Su respuesta llegó rápido.

Daniel: ¿Estás bien?

Paulina: Sí. Solo... decepcionada.

Daniel: Yo también. Pero está bien. Es solo el primer intento. Sabíamos que podría tomar tiempo.

Paulina: Sí.

Daniel: ¿Lo intentamos de nuevo el próximo mes?

Paulina miró las pruebas negativas en su mano.

Paulina: Sí. Lo intentamos de nuevo.

Cuando salió del baño, Daphne la miró desde el sofá.

—¿Estás triste, mami?

—Un poco, cariño. Pero estaré bien.

—¿Es por trabajo?

—Algo así.

Daphne se bajó del sofá y corrió a abrazarla.

—Te quiero, mami.

—Yo también te quiero, mi amor —Paulina la abrazó fuerte, recordándose por qué estaba haciendo todo esto.

Por Daphne. Por darle el hermano que tanto quería.

Valía la pena la incomodidad, la confusión, las emociones complicadas.

Tenía que valer la pena.

Esa noche, después de acostar a Daphne, Paulina se permitió sentir la decepción completamente. Se sirvió una copa de vino (ahora que sabía que no estaba embarazada) y se sentó en el sofá, dejando que las lágrimas fluyeran.

No estaba segura de por qué exactamente estaba llorando. ¿Por el resultado negativo? ¿Por la complejidad de toda la situación? ¿Por algo más que no quería examinar demasiado de cerca?

Su teléfono vibró. Un mensaje de Daniel.

Daniel: Sé que dijiste que estabas bien, pero solo quería asegurarme. ¿De verdad estás bien?

Paulina miró el mensaje por un largo rato antes de responder.

Paulina: Estaré bien. Solo necesito procesar.

Daniel: ¿Quieres compañía? Puedo ir con una pinta de helado y una película mala.

La oferta la tomó por sorpresa. Era... dulce. Más personal de lo que habían sido en años.

Paulina: Gracias, pero creo que necesito estar sola esta noche.

Daniel: Entiendo. Pero Pau... vamos a lograrlo. Solo va a tomar tiempo.

Paulina: Lo sé.

Daniel: Buenas noches.

Paulina: Buenas noches, Daniel.

Paulina dejó el teléfono a un lado y tomó otro sorbo de vino.

Un mes más. Podía hacerlo.

Tenía que hacerlo.

Por Daphne.

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