Abrí los ojos y lo primero que sentí fue la sonrisa. No sabía desde cuándo estaba ahí, pero ya formaba parte de mi cara cuando desperté. El cuerpo me pesaba de una forma deliciosa, como si cada músculo recordara todavía la noche y se negara a soltarla del todo. Me giré un poco y lo encontré dormido de lado, con un brazo doblado bajo la almohada y la boca entreabierta. Parecía más joven así. Más mío.Me quedé mirándolo un buen rato. Conté las pestañas oscuras. Seguí con la vista la sombra que dibujaba su mandíbula contra la sábana. Y sin pensarlo demasiado, acerqué los dedos y los pasé muy despacio por su ceja, por el pómulo, hasta el borde de los labios. Él frunció un poco el ceño, pero no abrió los ojos. Solo inclinó la cara hacia mi mano, buscando más contacto incluso dormido.—Luciana… —murmuró, la voz todavía pegada al sueño.—Estoy aquí —contesté en el mismo tono bajo—. Buenos días.Abrió los ojos de golpe y me miró como si acabara de recordar algo importante. La sonrisa que le s
Última atualização : 2026-08-13 Ler mais