Marcos permaneció frente a la puerta de la oficina, bloqueando el acceso hacia Fernanda. Los hombres de Daniel se colocaron a ambos lados del pasillo, cerrando cualquier ruta de escape.—¿Cuánto tiempo llevas reduciendo las dosis? —preguntó Daniel.—No sé de qué hablas.—La conexión salió del teléfono del asistente que entró a su habitación. Fernanda no pudo tomarlo sola.Marcos mantuvo el rostro sereno, aunque la tensión de sus hombros lo delataba.—Cualquiera pudo utilizarlo.—Pero solo tú sabías qué imagen enviar.Dentro de la oficina, Fernanda escuchaba con la espalda apoyada contra el escritorio. El borde de madera se clavaba en sus heridas, pero no se movió. Si Daniel abría la puerta, la encontraría completamente consciente, vestida para escapar y sosteniendo una engrapadora como única defensa.La escena resultaba humillante. Durante años había creído que su apellido, su apariencia y su habilidad para manipular a los demás podían protegerla de cualquier consecuencia. Ahora depen
Última actualización : 2026-08-20 Leer más