Victoria regresó a la mansión Montenegro con un contrato firmado.No era solo un acuerdo profesional. Era la confirmación de que podía entrar a una sala llena de inversionistas, defender su trabajo y salir de allí con algo construido por ella misma.El viaje la había cambiado.No de forma evidente. Seguía siendo la misma mujer serena, cuidadosa y contenida. Pero había más firmeza en su manera de caminar, de sostener la mirada, de entrar a la casa sin sentir que debía justificar su ausencia.Clara la recibió en el vestíbulo.—Señora, bienvenida. ¿Le ayudo con la maleta?—Gracias. Déjala junto a la escalera, por favor.—El señor Adrián preguntó varias veces a qué hora llegaría.Victoria asintió sin sorpresa.—Ya estoy aquí.No alcanzó a dar más de dos pasos cuando Adrián salió del despacho.Había escuchado su voz.Se detuvo frente a ella y su mirada bajó primero a la maleta, luego a la carpeta que sostenía contra el pecho.—Llegaste tarde.Victoria miró el reloj del vestíbulo.—Llegué a
Última actualización : 2026-07-10 Leer más