Por la tarde, después de terminar su trabajo en el taller, Victoria se dirigió al despacho del licenciado Rivas. El tránsito estaba despejado y llegó veinte minutos antes de la cita, pero no quiso esperar dentro del auto ni llamar a alguien solo para llenar aquel tiempo.Subió al cuarto piso con los documentos entre las manos y los sostuvo con más fuerza de la necesaria, como si aferrarse a ellos le diera cierta seguridad ante la conversación que estaba a punto de tener. Cuando entró al despacho, tal como había imaginado, la recepcionista le pidió que esperara unos minutos.Victoria tomó asiento y fijó la mirada en las plantas junto a la ventana, agradeciendo tener algo inmóvil en qué concentrarse mientras intentaba ordenar todo lo ocurrido aquella mañana en la mansión.Finalmente, la señorita se acercó.—Señora Montenegro, el licenciado sigue en una llamada, pero no tardara.Victoria levantó la mirada.—Altamirano no MontenegroLa mujer parpadeó, incómoda.—Disculpe.—No se preocupe.
Last Updated : 2026-07-07 Read more