ELENA—Te hice una pregunta, Elena —me ladró—, ¿qué haces aquí?!Los ojos de Christian estaban desenfocados, pero furiosos. Cada tanto sus cejas se crispaban, como si estuviera librando una batalla contra un dolor físico real.Esa pregunta me agarró totalmente desprevenida, los labios temblándome con palabras que se negaban a salir.Porque, uno, tenía razón, ¿qué carajo hacía yo en su cuarto, abrazándolo y dejándome llevar así?Dos, debí dejar que se muriera en esa pesadilla. Me enderecé, ya demasiado tarde para disimular porque estaba hecha un desastre rojo y evidente.—Tú... eh... tuviste una pesadilla. Vine... —tenía la garganta seca. El corazón me tronaba como un redoble de tambores contra las costillas.Me miró como si no me creyera, como si pudiera dispararme láseres por los ojos y dejarme llena de agujeros ahí mismo. —Tuve una pesadilla —repitió, como si fuera lo más estúpido que hubiera oído en su vida—. ¿Y eso te dio derecho a fisgonear en mi cuarto y... tocarme?—¿Tocarte? —
Última atualização : 2026-08-19 Ler mais