Mi punto débil sigue siendo, rubia. En cuanto la puerta se abre, las dos mujeres entran por ella, con la señorita Salles entrando toda sonriente, ignorando a mi secretaria que le señala que se siente en un rincón, pero ella se sienta en otro y queda un poco cerca de mí, su proximidad proposital e incómoda, como si estuviera invadiendo mi espacio.— Gracias, Paula. — Hablo un poco ronco, mi voz saliendo con dificultad. Ella se queda mirándome un rato, preocupada, pero asiente y sale de la sala, dejándonos a solas. — ¿Qué está haciendo la señorita aquí? — Soy directo y franco, sin rodeos, sin paciencia para juegos.— ¿Cómo así? — Me mira confundida, su expresión de inocencia ensayada, como si estuviera actuando en un escenario.— Que yo sepa, las entrevistas son para las modelos que participaron en el desfile de ayer, y que yo recuerde bien, la señorita estaba a mi lado, con sus padres, y quien estaba desfilando era su hermana. — Me levanto, la cabeza girando levemente, y cojo un vaso,
Última actualización : 2026-09-27 Leer más