Sebastian soltó un suspiro, como si estuviera reuniendo valor. Deslizó una mano dentro del bolsillo de su pantalón y sacó una pequeña y elegante caja de terciopelo oscuro, con un sutil acabado metálico en los bordes. Nunca antes se había sentido nervioso como en ese momento; y es que estaba a punto de hacer algo desde lo más profundo de su corazón. Ella sintió como su órgano vital se paralizaba en ese preciso momento y sus ojos se abrían de par en par.—Sebastian... —susurró, con los ojos muy abiertos.Él no se arrodilló; en cambio, se mantuvo de pie, mirándola a los ojos con una intensidad que la dejó sin aliento, acorralando su corazón con pura devoción. Abrió la caja y dentro brillaba un hermoso anillo de diamantes, resplandeciente bajo la luz de la luna.—Cassandra, mírame —pidió él con voz suave pero firme, asegurándose de tener toda su atención—. Quiero que entiendas algo antes de que digas nada. No te estoy pidiendo esto porque tengamos un hijo en común. No es una obligación,
Última atualização : 2026-08-31 Ler mais