Demasiado Tarde Para Pedir Perdón Señor, CEO

Demasiado Tarde Para Pedir Perdón Señor, CEO

last updateÚltima actualización : 2026-08-31
Por:  DaysyEscritoraActualizado ahora
Idioma: Spanish
goodnovel16goodnovel
9.7
14 calificaciones. 14 reseñas
162Capítulos
11.4Kvistas
Leer
Agregar a biblioteca

Compartir:  

Reportar
Resumen
Catálogo
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP

DEMASIADO TARDE PARA PEDIR PERDÓN, SEÑOR CEO ​ ​Para Sebastian Westminster, Cassandra era solo la secretaria perfecta: impecable, eficiente y sumisa. Pero una noche de desesperación y alcohol cruzó la línea sagrada entre jefe y empleada, perdiéndose en una pasión que él prefirió archivar como un simple error circunstancial. Cuando la empresa familiar se tambalea al borde de la quiebra, Sebastian no duda en aceptar un matrimonio por conveniencia con una fría millonaria para salvar su legado. ​Lo que él no imaginaba es que, esa misma mañana, Cassandra iba a revelarle que esperaba un hijo suyo. Cegado por la ambición y el pánico al escándalo, Sebastian la humilla, la llama "error" y le exige que desaparezca de su vida, ofreciéndole dinero para comprar su silencio. ​Pero Cassandra Cynthia Wellington no es una empleada común. Humillada, pero con la frente en alto, decide regresar al oscuro, millonario y peligroso nido de su verdadera familia: los Wellington Bowes, una de las mafias más temidas del país. ​Cinco años después, el pequeño Lucas ha nacido bajo el amparo de un imperio de letalidad, mientras Sebastian vive atrapado en un matrimonio estéril y vacío, acosado por el fantasma de la mujer que abandonó. Cuando los Wellington organizan la gala más exclusiva del año, Sebastian asiste buscando poder... pero lo que encuentra en la oscuridad es el cañón frío de un arma contra su sien y el susurro letal de su antigua secretaria recordándole que los hombres como él terminan de rodillas. ​Sebastian está a punto de descubrir que la sumisión se ha terminado. Y cuando intente suplicar, se dará cuenta de que ya es demasiado tarde para pedir perdón.

Ver más

Capítulo 1

01

Cassandra veía como el hombre que ahora se desmoronaba detrás de esa puerta, estaba al borde del colapso. Ella, que había aceptado un puesto como simple secretaria, soportando el anonimato y la rutina, solo para poder respirar el mismo aire que Sebastian Westminster, le dolía verlo así.

Durante años, amarlo en secreto había sido una condena dulce. Y, esa condena sin saberlo se convertiría en una tortura.

Así que, verlo caer era una tortura para la que no estaba preparada. Dentro de la oficina, el CEO se sentía asfixiado; era como habitar un lugar que en cualquier momento se cerraría sobre él para triturarlo. Las paredes lo apretaban. Sebastian sentía que el suelo bajo sus pies se abría. Acostumbrado a liderar y a tener el mundo en la palma de su mano, ahora caminaba de un lado a otro con la derrota marcada a fuego en el rostro. La compañía que su padre le había legado y que él había jurado proteger se tambaleaba sobre el precipicio de la quiebra, arrastrada por deudas ocultas y el colapso de sus cadenas de suministro.

Maldijo en voz baja por enésima vez y se dejó caer sobre el elegante escritorio, cubriéndose el rostro con las manos, respirando con dificultad. En ese momento, unos suaves toques sobre la puerta rompieron su aislamiento.

—Adelante —concedió sin ganas, con esa profunda voz ronca que, incluso rota, lograba erizarle la piel a Cassandra.

Ella entró con una elegancia y un aplomo que desafiaban el desastre de esa habitación. Se acercó con una carpeta en las manos, los nudillos ligeramente blancos por la fuerza con la que se aferraba a la compostura.

—Lo siento, señor —murmuró ella, entregándole el documento. Sebastian lo abrió y su rostro se desencajó por completo al leer los números en rojo. Justo en ese instante, el teléfono sonó. Era Peter Newman, un inversor implacable cuya influencia era la última línea de vida de Westminster. Sebastian contestó, desesperado por una respuesta a su propuesta de reestructuración, pero las palabras al otro lado de la línea le helaron la sangre. Newman exigía verlo de inmediato para darle su "única y final oferta".

—Prepárate —ordenó Sebastian con amargura, cerrando los puños sobre la madera—. Tenemos una reunión con Newman ahora mismo. No aceptó el trato a mi manera.

Cassandra asintió. El miedo de Sebastian traspasaba la distancia entre ambos, y el instinto de protegerlo que latía en la sangre de la heredera Wellington comenzaba a desbordar las frágiles barreras de su rol como empleada. La jornada se extendió por horas en la fría sala de juntas de Newman. Al salir de allí, la derrota en el rostro de Sebastian era absoluta y devastadora. Newman le había garantizado el capital para salvar el legado de su padre, pero el precio exigía su propia vida: debía casarse con Eleanor Newman para unificar ambas familias y asegurar el control de la empresa.

Para Cassandra, escuchar los términos del acuerdo fue como recibir una bala en el centro del pecho. Su fantasía silenciosa, aquel futuro irreal por el que había sacrificado su linaje, moría antes de nacer. Él se salvaría, sí, pero a partir de mañana, pertenecería en cuerpo y alma a otra mujer. Incapaz de lidiar con la asfixiante realidad, Sebastian terminó en la barra de un bar privado de la ciudad, bebiendo sin control, intentando ahogar la certeza de que su libertad había terminado. Sabía que iba a aceptar el trato. Tenía que hacerlo. Y se odiaba con cada fibra de su ser por ello.

—Vete a casa, Cassandra —le ordenó, con la voz pastosa, arrastrando las palabras mientras fijaba en ella una mirada turbia y vacía—. No hay nada más que hacer aquí. Mi futuro ya ha sido vendido. Ni siquiera sé por qué diablos me has seguido...

—No lo dejaré en estas condiciones —replicó ella. Su voz sonó tan segura, tan impropia de una secretaria, que el hombre se quedó paralizado. De un momento a otro, Sebastian se descubrió sosteniendo la mirada esmeralda de la mujer, sintiendo un vuelco irracional en el estómago—. ¿Por qué bebe sin parar? Encontró una salida, señor.

—¿Una salida? —rugió él, exasperado, soltando una risa amarga que olía a whisky y a desesperación—. Me acabo de poner una maldita soga al cuello. ¿Me vas a prohibir beber? ¿Quién te da el derecho? Solo vete.

—Podría tener un accidente y tendría que lidiar con un terrible dolor de cabeza mañana. Así que por su bien, es mejor que se detenga ahora mismo —soltó Cassandra, lanzando las palabras con una autoridad indescriptible. Ya no era su empleada; era una mujer enamorada negándose a ver cómo el hombre de su vida se destruía. Extrañamente, la fiereza en los ojos de ella lo sometió. Sebastian dejó el vaso sobre la barra, cediendo ante una fuerza que no comprendía.

En el auto, el aire por alguna razón se sentía tan escaso que costaba respirar. Cassandra ocupó el asiento del conductor con una confianza absoluta, sintiendo la mirada profunda de Sebastian clavada en su perfil durante todo el trayecto. Al llegar al Penthouse de él, el silencio se volvió aún más intenso. Una vez dentro de la oscuridad del apartamento, todo colapsó. El alcohol, la cercanía de Cassandra en la oscuridad y el sacrificio que estaba a punto de hacer destrozaron a Sebastian. El hombre que todos veían como un roble invencible se derrumbó; las lágrimas de pura frustración empezaron a correr por su rostro.

Verlo llorar hizo pedazos la poca cordura que Cassandra conservaba. El jefe inalcanzable había desaparecido, dejando solo a un hombre vulnerable que buscaba desesperadamente un ancla. Con el corazón latiendo desbocado ante la inminencia de perderlo ante un matrimonio arreglado, dio un paso al frente. Se colocó detrás de él. Sus manos, temblorosas por primera vez en años, se posaron sobre la ancha espalda del hombre, acariciando la tensión de sus músculos a través de la fina tela de la camisa. Él soltó una respiración temblorosa y se quedó inmóvil, como si el simple roce de ella lo quemara. Cassandra rodeó su cuerpo lentamente hasta quedar frente a él. Alzó la mano, acariciando la áspera línea de su mandíbula, y limpió una lágrima con el pulgar.

Los ojos azules de Sebastian descendieron hacia los labios de ella, oscurecidos por el alcohol y una urgencia visceral. Sabían que estaban cruzando una línea sin retorno. Cassandra era consciente de que él buscaba un refugio, un escape de la condena que le esperaba con Eleanor, pero su amor no correspondido la cegó. Le bastaba con tenerlo una sola vez. Un beso urgente, desesperado y cargado de dolor nació entre ellos antes de que pudieran pensar. Sebastian la tomó por la cintura, atrayéndola con una fuerza posesiva que le arrancó un gemido ahogado a Cassandra. El sabor a whisky se mezcló con el deseo contenido de años.

Se separaron apenas unos milímetros, ambos con la respiración entrecortada y los pechos subiendo y bajando al mismo ritmo. Sebastian, con la voz quebrada y la frente apoyada contra la de ella, la miró fijamente.

—¿Estás segura de lo que haces, Cassandra? —susurró, rozando sus labios al hablar, dándole una última oportunidad para huir del desastre que él era esa noche.

Ella, embriagada por la cercanía de su cuerpo, el calor de su piel y la dolorosa certeza de que al amanecer ya no le pertenecía, no dijo nada. Simplemente envolvió sus brazos alrededor del cuello de él, hundió los dedos en su cabello y lo atrajo de nuevo hacia sí, retomando el beso con una avidez salvaje.

La poca ropa que aún los separaba cayó al suelo, olvidada en medio de la oscuridad del Penthouse. Ya no importaban el mañana, ni las diferencias. En ese acto de entrega total, mientras se dejaba llevar por una noche febril, se convirtieron en uno solo.

Sin embargo, a la mañana siguiente, todo había cambiado.

Expandir
Siguiente capítulo
Descargar

Último capítulo

Más capítulos

A los lectores

Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.


reseñasMás

Rosana Diaz
Rosana Diaz
Daysy Escritora!!! sé q eres la autora pero, te ensañaste con el pobre Sebastian. por Dios cuantas situaciones crueles para él.
2026-08-27 02:38:49
0
0
Rosana Diaz
Rosana Diaz
La historia casi terminada y las alimañas hermanos de Cassandra todavia estan vivos, ayyyy no
2026-08-26 10:11:40
0
0
DaysyEscritora
DaysyEscritora
Ya llegando a los capítulos finales...
2026-08-23 23:48:43
0
0
Rosana Diaz
Rosana Diaz
Espero y la escritora mas adelante le applique a Cassandra un poco mas de humanidad
2026-08-19 08:35:58
1
0
Rosana Diaz
Rosana Diaz
Como q es demasiada crueldad contra Sebastian, por q realmente fue un error de los dos debido al alcohol, q ella este enamorada de el no le da derecho a q las cosas sean como ella quiere. ademas ellos no tenian una relacion como tal, q luego se gustan es otra cosa. pero mucha crueldad para Sebastian
2026-08-19 08:34:04
1
0
162 Capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status