El alegre tintineo que provenía de la cuna de Theo cesó de golpe. Un instante después, el pequeño dejó escapar un gemido suave, algo más alto que antes, como si protestara por la falta de atención.En un segundo, la bruma que los envolvía se disipó, arrancándolos del torbellino emocional en el que a punto habían estado de perderse.Kael expulsó el aire despacio. Echó un vistazo al cronógrafo suizo de su muñeca.Le quedaban treinta minutos.En treinta minutos lo esperaba una reunión virtual en su despacho, una cita que no podía posponer.A Kael se le apretó la mandíbula. ¿Cómo se le había escapado la mañana tan rápido? Y todo por habérsela pasado con Lyra. Lo peor de todo era que los treinta minutos que le quedaban no le parecían, ni de lejos, suficientes.Kael contempló a Lyra, que seguía reclinada contra el canto de la consola, sin haber recuperado del todo las fuerzas. Aún conservaba el rubor en las mejillas y un velo tenue le nublaba la mirada. Ni siquiera su respiración se había e
Última actualización : 2026-09-02 Leer más