Como siempre, esa noche tuvieron buen sexo.Al día siguiente, siendo fin de semana, a Estefanía le pesaban tanto los párpados que no fue capaz de levantarse temprano.Sabía que las cosas no deberían ser así y que tendría que estar arriba, pero se consoló pensando en que la niñera ya se estaba encargando del niño.Sin embargo, no contaba con que fuera el propio Cristian quien le estuviera dando el biberón, sentado en un sofá de la habitación.En cuanto abrió los ojos, la escena se hizo evidente.Se frotó la cara, sorprendida —aunque no debería estarlo, él solía hacer ese tipo de cosas antes de que ella despertara del coma—, pero nunca dejaba de impactarla ver a un hombre de su calibre en una faceta que reflejaba tanta devoción paternal.A diferencia de su ropa normal de oficina, hoy lucía un pantalón de algodón oscuro y una franela sencilla que marcaba sus fuertes brazos, con el cabello revuelto por la mañana.Estefanía contempló la maraña despeinada sobre su cabeza y recordó cómo habí
Última actualización : 2026-10-15 Leer más