El ambiente en la villa respiraba una paz que Emma no había sentido en semanas. El cálido sol de la tarde iluminaba el jardín, mientras el delicioso aroma a comida casera inundaba el lugar.En la amplia cocina, la madre de Emma, la madre de Nicolás, daban indicaciones a las cocineras para preparar un gran banquete de celebración.En la terraza, Emma compartía un momento a solas con su padre, Manuel, quien acababa de regresar apresuradamente de un viaje de negocios en México al enterarse del escándalo legal de su hija.—Hija, debiste haberme llamado de inmediato y avisado de todo lo que estaba pasando —le reprochó Manuel con suavidad, tomando las manos de Emma entre las suyas—. Me duele el alma saber que estuviste en peligro y yo no estuve aquí para protegerte.—No tuve tiempo ni cabeza para nada, papá —confesó Emma, esbozando una sonrisa cansada pero sincera—. Todo fue muy rápido. Entre los abogados, el miedo a perder mi prestigio y la angustia, los días se me pasaron volando sin darm
Última actualización : 2026-08-13 Leer más