Días después, el ambiente en la oficina de presidencia de la Corporación Altamirano era inusualmente cálido y relajado.Las carpetas de finanzas y los contratos habían sido hechos a un lado. Ese día no se hablaba de negocios, ni de fusiones. Ese día, el gran protagonista era Raúl.El abogado caminaba de un lado a otro, ajustándose el nudo de la corbata por quinta vez consecutiva, respirando hondo.Nicolás, recostado cómodamente en su silla de cuero, lo observaba con una sonrisa burlona mientras sostenía una taza de café.Marcelo estaba de pie cerca de la puerta, con su habitual postura recta y las manos entrelazadas en la espalda, aunque una levísima sonrisa asomaba en sus labios.—Hermano, si sigues caminando así, vas a abrirle un hueco a mi alfombra —se burló Nicolás, soltando una carcajada—. Relájate, Raúl. Samantha no se va a arrepentir a última hora. Está perdidamente enamorada de ti.—Es fácil para ti decirlo, Nico. Tú ya pasaste por esto —replicó Raúl, pasándose una mano nervio
Última actualización : 2026-08-24 Leer más