Nina se sentía en un dilema, entre rechazar o dejar pasar.Rechazar no era ético; después de todo, Kevin era su esposo. Finalmente lo dejó hacer, sorprendida, porque resultó que Kevin no era como Jimmy decía: Kevin podía hacerlo. Y muy bien.Kevin no era impotente. De hecho, se sentía muy poderoso.Al principio, Nina sintió dolor, porque era su primera vez, pero después todo fluyó perfectamente para ella.***Esa mañana, Nina se despertó sola. El lado de la cama donde solía estar Kevin estaba vacío, solo quedaba una leve hendidura en las sábanas. Podía oír un sonido tenue desde el despacho: el tecleo del teclado, que ya reconocía como señal de que Kevin había vuelto a trabajar como siempre.Nina se levantó, sintiendo la cabeza mucho mejor que el día anterior. Fue al baño, se aseó y luego pasó a la cocina a preparar el desayuno. Sus manos se movían con gestos familiares —cortar cebolla, saltear condimentos, freír huevos—, pero su mente divagaba hacia lo de la noche anterior, a cada det
Última atualização : 2026-09-10 Ler mais