Windy se quedó sin palabras cuando la puerta de la habitación se abrió de nuevo.Seis pequeños saltaron dentro como conejitos.—¡Mamá!—¡Mamá!—¡Mamá!—¡Mamá!—¡Mamá!—¡Mamá!Los ojos de Windy brillaron al ver a sus seis bebés, y su sonrisa se ensanchó.—Adam, Billy, Chester, Donald, Evan, Flora... —Llamó a sus hijos uno por uno.—Los niños insistieron en verte. No tuve más remedio que traerlos —dijo el mayordomo Hadi, que entró después, y luego se retiró con respeto. Dejó el espacio para los ocho.—Mamá, ¿por qué estás enferma? ¿Por qué estás en el hospital? —Billy se abalanzó sobre ella y ladeó la cabeza. Preguntó confundido y preocupado.Chester sacó su barriga redonda y caminó como un pingüino. También la miró con signos de interrogación por todas partes.—Mamá está enferma y necesita que el médico la cure. Mamá, no tengas miedo de las inyecciones. No duelen. Déjame soplarte... —Flora tomó su mano y sopló el dorso con su boquita. Antes, cuando Flora enfermaba y le ponían una inyec
Last Updated : 2026-09-11 Read more