El vapor púrpura olía a lavanda y a algo podrido debajo, y apenas tuve tiempo de procesarlo antes de que un frío que no tenía nada que ver con el aire de la montaña me atravesara la parte baja del abdomen y se extendiera hacia afuera, como si alguien hubiera inyectado nitrógeno líquido directamente en mis venas.Las rodillas se me doblaron.Un segundo estaba de pie y, al siguiente, la alfombra se precipitaba hacia mí y ni siquiera podía sacar las manos para amortiguar la caída porque todo mi cuerpo se había entumecido y dejado de responder. El dolor llegó medio segundo después, blanco, abrasador y cegador, desgarrándome el abdomen como si algo intentara abrirse paso desde mi interior a zarpazos.—¡Charlotte!La voz de Louis se quebró al pronunciar mi nombre de una forma que jamás había escuchado antes, y entonces estuvo ahí, con las rodillas golpeando el suelo con tanta fuerza que sentí el impacto a través de las tablas. Sus manos estaban en mi rostro, mis hombros, mi estómago, por to
Last Updated : 2026-09-30 Read more