La noche antes de la tormenta, la mansión se sentía extrañamente silenciosa. Killian estaba en su despacho, ajustando su chaleco antibalas sobre su camisa negra. Su rostro era una máscara de granito, pero sus manos, por un breve segundo, se detuvieron al sentir el peso de la responsabilidad. Esta era la última purga.Alessia entró con Daniela de la mano. La niña, con sus ojos cargados de esperanza, se acercó a su padre.—¿Te vas otra vez, papá? —preguntó Daniela con un pequeño puchero.Killian se arrodilló, quedando a su nivel. —Es la última vez, pequeña. Lo prometo. Cuando regrese mañana, los monstruos habrán desaparecido para siempre.—¿De verdad? —Daniela extendió su dedo meñique con una seriedad absoluta—. ¿Promesa de meñique que iremos de picnic los tres al lago? Sin guardias, solo nosotros.Killian miró el pequeño dedo y luego a Alessia. Por primera vez, no hubo posesividad en su mirada, sino una vulnerabilidad que lo humanizaba. Enlazó su meñique con el de su hija.—Promesa de
Last Updated : 2026-08-13 Read more