Todos quedaron inmóviles al ver a Donald impidiéndoles el paso. Tenía las manos libres, cerradas en puños, aunque llevaba dos pistolas guardadas en sus fundas a los costados de su torso. Sonreía con malicia, sabiendo que había acorralado a su presa.Si regresaban, se toparían con el caos que se había producido entre la DEA y los criminales, desde allí oían el sonido de disparos. Y no había caminos alternos, aquel era un área comercial tapeada de galpones, negocios y fábricas diversas. La única salida era enfrentarlo.—¡Mike Russo! ¡Si sales del auto, podría dejar ir a los demás! —gritó, consciente de que lo habían escuchado bien a pesar de tener las ventanillas cerradas.—¡No, Mike! ¡No vayas! —suplicó Alyssa anclándose al cuello de él, para impedirle que se moviera.—Si no salgo, esto no terminará nunca —expuso él, resignado, mirándola con dulzura e intentando calmarla.Ella seguía temblando por los nervios y mirar en su rostro las marcas de los golpes que le había propinado Paolo Va
Última actualización : 2026-09-28 Leer más