Y finalmente llegó el sábado.Pero Victoria no descansó.Después del desayuno, tomó sus cosas y se puso detrás del volante. Antes de abandonar Dublín, pasó por una cafetería, compró un café para el camino, se colocó las gafas de sol y emprendió la ruta hacia algunas de las localizaciones que utilizarían para Las Crónicas de Aether.Su primera parada fue el Parque Nacional de las Montañas de Wicklow, en el condado de Wicklow.El sol se filtraba entre las ramas con una timidez dorada, un regalo poco habitual para el invierno irlandés. Cuando Victoria apagó el motor, el silencio del valle la envolvió de inmediato.Al bajar, el aire frío y limpio le llenó los pulmones. La temperatura apenas rondaba los cuatro grados.Lo primero que capturó su atención fue la transformación del paisaje.Los verdes intensos del verano habían dado paso a una paleta de cobres, ocres y dorados oscuros que cubrían las laderas de las montañas. Las colinas parecían dormidas bajo el sol invernal, cubiertas de brez
Last Updated : 2026-10-05 Read more