Marco permaneció frente a Adelaide sin saber qué responder. La frase de ella seguía resonando en su cabeza y, aunque había imaginado aquel encuentro durante meses, no estaba preparado para descubrir que su esposa había aprendido a vivir sin él. Su mirada recorrió nuevamente el lugar y terminó deteniéndose en Lorenzo, quien seguía junto a la mesa observándolo con cautela. Marco sintió una punzada de celos al verlo, pero intentó contenerse porque sabía que no tenía derecho a reclamar nada después de todo lo ocurrido. —Adelaide, sé que no tengo derecho a pedirte nada, pero necesito que me escuches —dijo Marco mientras daba un paso más hacia ella. Adelaide mantuvo la distancia y negó lentamente con la cabeza. —No, Marco. Ya no quiero escuchar explicaciones. —Solo unos minutos —insistió él, con desesperación contenida—. Después de todo lo que pasó, merezco al menos la oportunidad de decirte la verdad. Adelaide sintió que algo se removía dentro de su pecho, pero no permitió que se
Última actualización : 2026-08-27 Leer más