A varios kilómetros de la cabaña donde Adelaide comenzaba a construir su nueva vida, una imponente residencia se alzaba detrás de altos portones de hierro forjado, rodeada de jardines cuidadosamente mantenidos y antiguos árboles que cubrían parte de la propiedad con sus copas. La casa pertenecía a Sebastián Moretti, un empresario de cuarenta años cuya fortuna familiar creció durante generaciones y que él mismo consiguió ampliar mediante inversiones en bienes raíces, hoteles y empresas agrícolas. Su nombre era conocido en los círculos empresariales más importantes de Florencia, aunque rara vez aparecía en revistas o eventos sociales. Sebastián prefería mantener una vida discreta y alejada de las cámaras, especialmente desde que enviudó cinco años atrás. La muerte de su esposa transformó sus prioridades y, desde entonces, su hija Clara ocupaba el centro de cada decisión. La niña, de diez años, creció rodeada de comodidades, pero Sebastián procuró que el dinero nunca sustituyera aquello
Last Updated : 2026-09-07 Read more