La habitación quedó sumida en un silencio doloroso. Adelaide permaneció inmóvil durante varios minutos, con la mirada perdida en el techo mientras intentaba contener la angustia que le apretaba el pecho. A su lado, Marco dormía profundamente, ajeno a la tormenta silenciosa que ocurría a pocos centímetros de él. Ella observaba el rostro de su esposo, buscando en algún rincón de aquel hombre al que amaba una señal de cariño, una muestra de que todavía existía algo entre ellos que pudiera salvarse. Pero solo encontró distancia. No era una situación nueva; durante meses había terminado muchas noches sintiéndose rechazada, ignorada y completamente sola dentro de su propio matrimonio. Sin embargo, aquella madrugada el dolor parecía más pesado, como si cada decepción acumulada hubiera decidido quedarse a vivir dentro de ella.Con movimientos lentos, Adelaide abrió el cajón de la mesa de noche y sacó el pequeño frasco de pastillas que el médico le había recetado meses atrás, cuando el estrés
Última actualización : 2026-07-12 Leer más