ZoeEl aire dentro del taxi se sentía denso, casi irrespirable. Llevaba las manos entrelazadas sobre el regazo con tanta fuerza que los nudillos se me habían puesto blancos. A mi lado, Clara no dejaba de mover la pierna frenéticamente, con una expresión de pura rabia contenida y el teléfono apretado en el puño.Cuando regresé al departamento después de la prueba del vestido, colapsé en el salón. Entre sollozos deshechos y con las manos temblándome como hojas al viento, le conté a Clara todo lo que había sucedido en el vestidor: las palabras heladas de Zara, la acusación del escudo estratégico y, sobre todo, aquellas fotografías desgarradoras del abrigo de Alexander en una cama que no era la nuestra.Clara, que horas antes brindaba con champagne por la «boda del año», se había transformado en un volcán de indignación.—Zoe, esto es una locura —insistió Clara por décima vez en el trayecto, girándose para mirarme co
Última actualización : 2026-07-29 Leer más