Nadie se movió. El nombre seguía apareciendo en la pantalla. VICTORIA DELCOURT. Alexander tenía el rostro completamente rígido. Parecía haber olvidado cómo respirar. Miraba a su hermana como si acabara de salir de su propia tumba. —Estás muerta. Victoria inclinó ligeramente la cabeza. —Sigues repitiéndolo. Alexander apretó los puños. —Vi tu cuerpo. Una sonrisa fría curvó los labios de Victoria. —No. Viste el cuerpo que el Consejo quería que vieras. Nadie volvió a hablar. El silencio se había vuelto insoportable. Adrian, en cambio, no apartaba los ojos de su madre. La confusión se veía claramente en su mirada. —¿Mamá? Victoria giró inmediatamente la cabeza hacia él. Y por primera vez desde su aparición, su expresión cambió. Toda aquella frialdad desapareció. Sus ojos se llenaron de una emoción que nunca antes le había visto. —Adrian... Se acercó al cristal que los separaba. Su voz se volvió más suave. —Hijo mío. Adrian permaneció inmóvil. Sus labios temblaron
Dernière mise à jour : 2026-09-07 Read More