—Trata de estar tranquila —le dijo George luego de un largo minuto de silencio—. Ahora no se trata de ti ni de él. Lo que importa es la salud de Regina. —Lo sé. Lo sé —Rebeca volvió a romper en llanto en la soledad del baño—. No tengo cabeza, George, de verdad no puedo dejar de tener estos pensamientos trágicos. Porque mi hija es todo para mí, de verdad, todo; no tengo nada más valioso que ella. —Ay, Rebe —George contuvo el aliento al otro lado del teléfono. Le dolía escuchar esas palabras cargadas de desesperación. Sin saber bien qué decir para aliviar su pena, solo le externó que contaba con él incondicionalmente. —Lo sé, ustedes son mi única familia real. Lo único bueno de haber trabajado en ese horrendo lugar… —Ahora, escúchame muy bien lo que vas a hacer… —Sí —dijo Rebeca y se limpió con cuidado los ojos empapados de lágrimas. —Vas a volver a enamorar a ese hijo de puta y después lo vas a dejar por otro hombre mejor. —¡Oye, no estoy para tus bromas! —se quejó ella, sin un
Última atualização : 2026-08-20 Ler mais