Ni Gael ni Rebeca volvieron a pegar el ojo esa noche; permanecieron en silencio, atentos a cada respiración de la pequeña hasta que la luz del sol se filtró por las persianas.Con el paso de los días, la urgencia dio paso a una rutina establecida. Los horarios de cuidado por fin se organizaron.Esa mañana, Rebeca fue a darse un baño a su casa, a cambiarse de ropa y a recoger su laptop para que Alfonso Montoya al fin, después de días de aplazo, le mandara esa pequeña tarea de balance; una asignación que ella quiso pensar que era solo una prueba de su capacidad.Un examen con la finalidad de medir sus conocimientos reales.Si estuviera de vuelta en la escuela, lo pasaría de puro milagro. Pues, cuando Alfonso recibió los documentos, no pasaron ni veinte minutos antes de que se los devolviera con observaciones.Enumeró cada error con minucia. Marcó cada cifra que no iba en su lugar. Y el correo explicaba, uno a uno, los detalles de lo que ella había hecho mal.El texto, en sí, lo mostraba
Última atualização : 2026-08-30 Ler mais