Los tres hombres descendieron con un porte elegante y sombrío. No caminaban; avanzaban como si el mundo se apartara por instinto. Esta vez, sin embargo, no estaban solos. Vladimir sostenía con firmeza una correa de cuero negro y, al otro extremo, caminaba Nero, su gran compañero, una pantera de mirada afilada y movimientos silenciosos, tan imponente como su amo.Cualquiera que los observara dudaba entre quedarse mirando o retroceder. El aire parecía haberse vuelto más pesado, cargado de poder, amenaza y un miedo primitivo que se metía bajo la piel. No era solo por los hombres que acababan de llegar. Era por lo que representaban.Los cuatro ingresaron al edificio de piedra donde, la vez anterior, se había llevado a cabo la junta en la que Vladimir había dejado claro que no pensaba casarse. Sabían que el consejo ya estaba reunido, así que no tocaron la puerta. Simplemente entraron.El silencio fue inmediato.Las voces murieron en seco cuando los vieron cruzar el umbral. Especialmente al
Última actualización : 2026-09-24 Leer más