CAPÍTULO 34: Vestidos, trajes y misterios Isabella La noche finalmente cayó sobre la mansión. Después del remolino de cintas métricas, metros de seda, encajes y bocetos a mano alzada, Laurent y yo quedamos exhaustas. Decidimos que cenaríamos a solas en su habitación, lejos del protocolo y del escrutinio familiar. Por supuesto, nuestros queridos mafiosos, en su faceta posesiva y dominante, se rehusaron categóricamente a la idea, pero esta vez no estábamos dispuestas a ceder ni un milímetro. Nicolás me miró con unos ojos dorados cargados de suplicio. —Puedo hacer que traigan la cena para los dos aquí mismo, mia luce —se ofreció, acortando la distancia con esa presencia imponente que solía derribar todas mis defensas. —No, Nicolás —negué con firmeza, dándo un paso atrás—. Necesito mi espacio. Y, francamente, en este momento tú no entras en ese plan. Necesito una noche tranquila. Noté la punzada de dolor en su rostro; mis palabras habían calado hondo. Sin embargo, no protestó. Asin
Última actualización : 2026-08-16 Leer más