El niño no se callaba, por el contrario, lloraba más fuerte, Cristal lo meció, le cantó canciones, le puso el chupete, le dio el biberón, y nada, no se callaba. Lloraba con las piernitas encogidas, con los puñitos cerrados, como si algo le doliera y no pudiera decir dónde.Marlene subió corriendo las escaleras, con cara de susto, si el niño no se callaba, ya sabía lo que pasaría con eso.—¿Qué pasa, nena? ¿Por qué llora así?—No sé Marlene, no sé qué tiene, no se calla, ya le di de todo, y nada.—A ver, dejame verlo.Marlene lo tomó en brazos, lo meció un rato, le puso la mano en la frente, no tenía fiebre. Lo acostó en la cama, con cuidado, y le empezó a quitar la ropita, despacio, buscando algo, mirando la pancita, mirando los bracitos, y cuando le bajó el pañal, cuando le vio la piernita derecha, se quedó con la boca abierta, pálida.—Ay Dios mío —dijo Marlene, con la voz quebrada— ay Dios mío, nena, mira esto.El bebétenía un moretón enorme, oscuro, en la piernita derecha, hasta
Última atualização : 2026-07-31 Ler mais