Franco estaba decidido, su boda iba a ser un evento grande, llamó a Diogo a los pocos días.—Necesito que vengas —le dijo— eres el padrino, vas a ayudarme a decidir todo para la boda.Diogo fue esa misma tarde, Franco lo esperaba en el despacho.—¿Qué quieres exactamente? —preguntó Diogo, sentándose.—Una fiesta grande en un salón elegante, para unos cuatrocientos invitados, ya sabes, los de siempre, empresarios, gente de la zona sur. Quiero que se hable de esto por semanas.Diogo lo miró.—¿Y Cristal? ¿Ella qué opina?—No quiero que ella se estrese —contestó Franco— por eso yo decidiré todo, elegiré el vestido, las flores, la comida, la música, ella solo tiene que llegar y verse bonita.—Franco…—No empieces, ya te dije que estoy seguro, Cristal es joven, bella y es mía, quiero que todos lo vean, y si la noticia le llega a Lorena, mejor, que se muera de rabia. A ella nunca le di el gusto de casarme, le daba evasivas siempre que me lo pedía.Diogo suspiró y agarró uno de los papeles
Última atualização : 2026-08-24 Ler mais