El aire dentro de la habitación principal se volvió repentinamente denso, como si todo el oxígeno hubiera sido succionado por la presencia de Alessandro en el umbral. El corazón de Elena latía con fuerza, pero tras la mirada afilada y ensangrentada de su marido, no mostró ni un ápice de pánico. Su mente trabajó a una velocidad vertiginosa.Con un movimiento sumamente natural, Elena no retrocedió. En cambio, se alejó lentamente de la pared de la caja fuerte, mostrando una expresión que irradiaba la profunda angustia de una esposa aterrorizada al ver a su marido llegar a casa hecho pedazos.—Alessandro... —susurró Elena con la voz entrecortada, vibrando con preocupación. Se acercó a él, ignorando la peligrosa cercanía—. Tú... ¿estás herido? ¿De quién es esta sangre?Alessandro se quedó paralizado un instante. Sus ojos grises, que momentos antes sospechaban de los movimientos de su esposa, se suavizaron al ver los dedos de Elena acariciando su abrigo, manchado de sangre fresca tras la ba
Última actualización : 2026-09-25 Leer más