—Marco... ¿qué estás mirando? —susurró Elena con una voz tan tranquila, clara y gélida que rompió el tenso silencio entre ambos, mientras sus ojos se clavaban en el guardaespaldas de confianza de su marido.Marco se quedó paralizado. Su vista, fijada en la pequeña bolsa metálica que contenía el sello del transmisor de señales cifradas sobre el suelo de mármol, se alzó lentamente hacia el rostro de Elena. El aire en la habitación se volvió de repente pesado, denso por las columnas de humo que provenían del ala sur y el tenue olor a sangre.—Señora... —la voz de Marco era ronca, atascada en una garganta que sentía seca—. Eso... eso que está cerca de sus pies...Elena no se apresuró. Con un movimiento sumamente elegante y cargado de confianza, se inclinó con parsimonia, recogió la bolsa metálica del suelo con la punta de sus dedos delicados y se enderezó. Hizo girar el objeto ante sus ojos como si estuviera examinando una joya cualquiera.—¿Esto? —Elena esbozó una sonrisa sutil, una sonr
Última atualização : 2026-10-18 Ler mais