La lluvia de la noche anterior había desaparecido casi por completo, dejando un cielo gris claro y húmedo, mientras el aroma de tierra mojada entraba suavemente por las ventanas abiertas de la enorme casa Beltrán.El comedor estaba lleno de voces.Tranquilas.Humanas.Algo que Natalia todavía no lograba procesar del todo.La larga mesa de madera estaba cubierta con tazas de café, panes calientes, frutas y varias conversaciones cruzadas al mismo tiempo.Patricia discutía con Alex porque supuestamente él le había escondido las llaves de una de las camionetas.Carlos intentaba desayunar en paz.Y Amelia se reía observando todo el caos.—Te juro que no fui yo —decía Alex mientras levantabaambas manos.—Claro, y yo soy monja —respondió Patricia fulminándolo con la mirada.—Técnicamente darías miedo como monja.—Alex...—Bueno, bueno... ya me callo.Natalia observó aquella escena con una pequeña sonrisa involuntaria.Era extraño.Demasiado extraño.Porque después de vivir tantos años huyen
Última actualización : 2026-08-01 Leer más