La noche aún no había terminado.En el cuartel de Fabián, las luces seguían encendidas como si nadie tuviera derecho a dormir. Afuera, el viento arrastraba polvo sobre el patio de grava, golpeando de vez en cuando alguna lámina metálica. Adentro, en cambio, el aire estaba cargado de café, tensión y decisiones urgentes.La noticia de la muerte de Victoria ya había llegado.Y con ella, algo más peligroso que el dolor:la certeza de que Miguel se movería sin límites.Fabián lo sabía.Por eso no perdió tiempo.---En una sala privada del segundo piso, Ethan y Daniel estabar frente a una mesa llena de computadoras portátiles, teléfonos satelitales, carpetas abiertas y vasos de café a medio terminar.Los ojos de ambos estaban rojos de cansancio.Las manos no dejaban de moverse.Teclas.Códigos.Transferencias.Autorizaciones antiguas.Claves dobles.Números interminables.Fabián permanecía de pie detrás de ellos, fumando en silencio frente a una ventana entreabierta.La brasa del cigarro il
Última atualização : 2026-07-25 Ler mais