NARRADOR OMNISCIENTE El alba se coló entre los visillos de la mansión con una lentitud que a Thaís le pareció cruel. Apenas había conseguido dormir un par de horas; cada vez que cerraba los ojos, el cerebro le jugaba una mala pasada, proyectando en bucle las imágenes de la noche anterior: los flashes de los fotógrafos, los murmullos viperinos de la alta sociedad, el rostro cínico de Matteo, el ardor de la bofetada y, finalmente, la imponente y protectora irrupción de Theodore.Se incorporó despacio, con el cuerpo pesado, y se quedó un largo rato mirando la palma de sus propias manos.El vacío atroz de la madrugada anterior seguía ahí, agazapado en el pecho, pero el terror paralizante se había desvanecido. Seguía dolida, por supuesto. Seguía sintiendo la humillación quemándole en las mejillas. Sin embargo, por primera vez en tres años, una certeza cruda le cruzó la cabeza: su vida no dependía de Matteo. No necesitaba regresar con él para tener un lugar en el mundo.Unos golpes discre
Última actualización : 2026-08-12 Leer más