Mariza no apartaba la vista del reloj, con los párpados que le temblaban desde primera hora.—¿Por qué no llegan ya? Se ha pasado la hora.Alfredo, más tranquilo que ella, respondió:—¿De qué se preocupa? Quedaron en venir a buscar a la novia. ¿Teme que Austen haya desistido?Marcely, ataviada con su vestido de novia, permanecía sentada junto a la ventana, esperando la llegada de la comitiva.—Marcely, no se angustie. Seguro que no es más que el tráfico.Pero en un día tan señalado, la puntualidad lo era todo. Siempre se parte con tiempo de sobra... ¿cómo era posible que se retrasaran?Marcely apretó los labios y guardó silencio, con la mirada perdida en el vacío. Sentía el impulso de llamarlo, pero temía que la tomaran por desesperada.Entre dudas y zozobra, por fin apareció el cortejo nupcial ante la puerta de la casa.—¡Ya están aquí! ¡Mire, Marcely!—Vaya despliegue... déjeme contar los coches. Uno, dos, tres... —la voz se le fue apagando—. ¿Cómo es posible que solo sean catorce?
Última atualização : 2026-08-22 Ler mais