El chirrido de los frenos pareció atravesar los oídos de Sara. No sabía por qué se encontraba allí, cerca de su antigua escuela. Vio la carrocería deformada, los cristales hechos añicos, y los rostros en el interior del coche apenas se distinguían. Pero los fragmentos de vidrio habían salpicado el rostro de aquel hombre, cubriéndolo de sangre.Sara se incorporó de golpe, jadeando, empapada en sudor frío. Comprendió entonces que había sido solo una pesadilla, tan vívida que parecía real. Aquel rostro manchado de sangre le resultaba vagamente familiar. Fuera, el cielo estaba completamente oscuro. De pronto, Sara se preguntó si durante aquellos años de recuperación tras el accidente, Rodrigo sentiría también que el cielo pesaba sobre él cada día.Una punzada de ternura y angustia le atravesó el pecho. En aquel instante, lo extrañó con toda su alma y sintió la necesidad de escuchar su voz. Quiso saber cómo había soportado aquellos años en soledad. Por primera vez desde que se casaron, lo
Última actualización : 2026-08-22 Leer más