Rodrigo, que pasaba por allí, escuchó por casualidad la mitad de la conversación.—Vaya... hoy no estás nada tierna, ¿verdad?Sara, algo contrariada, replicó:—Rodrigo... ¿por qué insistes en escuchar mis conversaciones?—Mujer sin corazón —le dijo él—. ¡Ese día no debí acudir a rescatarte!Sara comprendió que había hablado de más y, queriendo suavizar el momento, respondió con una risa algo forzada:—Rodrigo... si no te gusta el regalo del crucero, puedo ofrecerte otra cosa.Rodrigo la miró fijamente, con una sonrisa en los labios.—De acuerdo.—Entonces... te regalaré un par de relojes para novios.Sara, algo insegura, preguntó:—¿Prefieres el modelo masculino o el modelo unisex?La sonrisa de Rodrigo desapareció de golpe.—¡Uno de hombre y uno de mujer! Sara... ¿acaso debo explicarte qué significa un par de relojes para parejas?Sara esbozó una sonrisa tensa y apretó los labios. Este hombre es verdaderamente impredecible. ¿Por qué me quedo sin palabras ante él?Mariza, mientras tan
Última actualización : 2026-08-21 Leer más