El sol se ocultaba lentamente tras el horizonte, bañando todo con un resplandor anaranjado. Los rayos dorados se filtraban entre las nubes y caían sobre el mar añil, cubriéndolo de destellos brillantes.Sara descansó por la mañana y Rodrigo la despertó por la tarde para prepararse. El fotógrafo también se hallaba a bordo. Rodrigo propuso tomar las fotografías en la cubierta principal. Sara, vestida con un elegante traje de novia de satén color marfil y larga cola, permanecía junto a él. La brisa marina alzaba suavemente su velo y hacía brillar las piedras incrustadas. Rodrigo, de impecable traje negro, permanecía erguido a su lado, mirándola con profunda ternura bajo la luz del ocaso.El fotógrafo, advirtiendo cierta distancia entre ambos, los guió:—El novio... rodee con sus brazos la cintura de la novia.Rodrigo obedeció. Sara sintió al instante el calor de sus manos y se irguió por instinto. Él la miró con curiosidad y sonrió.—¡Muy bien! Ahora miren hacia mí.En aquel momento, una
Última actualización : 2026-08-21 Leer más