--- Aparte de la entrevista de trabajo, Sara no esperaba cenar a solas con su compañera aquel día. —Presidenta Sara, puede llamarme simplemente por mi nombre —dijo Adelaide con una sonrisa. Sara le devolvió la sonrisa y respondió: —Pues bien, tú también puedes llamarme por el mío. Durante la jornada laboral soy la directora general, pero fuera del horario de trabajo somos iguales. A Adelaide le agradaba ese tipo de jefa tan directa: —De acuerdo, Sara. Wesley, que solía ser un gran comensal y tenía el estómago lleno de bollitos y diversos cortes de carne, no apartaba la vista de Adelaide, al otro lado de la mesa. Parecía temer que ella desapareciera en un parpadeo. Adelaide le preguntó con curiosidad: —¿Me parezco mucho a tu madre? En ese instante, Wesley se tranquilizó un poco: —¡Sí, se parece muchísimo! Adelaide intuyó de inmediato que aquel no era un tema apropiado; quizás la madre del niño había fallecido. Así pues, no insistió. Sara tampoco conocía los detalles del asunto. Se limi
Última actualización : 2026-08-22 Leer más