ElenaLa presencia de Frederick en la penumbra de este calabozo húmedo y frío actúa en mi mente como un fulgor eléctrico, una chispa insensata en medio de la más absoluta oscuridad. Mis ojos, nublados por el cansancio y la deshidratación, se abren de par en par. Por un segundo absurdo, dominada por el delirio del dolor y la desesperación, mi cerebro se aferra a la idea de que él es mi tabla de salvación.—¿Frederick...? —mi voz sale rota, áspera, arañando una garganta reseca que quema como brasas.Trato de incorporarme, ignorando el peso muerto de mis extremidades, y me arrastro desesperadamente hacia los barrotes. Los eslabones de plata pura se tiran con violencia de mis muñecas, y aunque la carne me arde y se desgarra al contacto con el metal maldito, apenas y lo registro. La necesidad de escapar, de volver a ver la luz, es infinitamente más fuerte.—Frederick, me has encontrado... —lo llamo con un hilo de voz, casi suplicante, mientras mis dedos temblorosos se estiran hacia él a tr
Last Updated : 2026-09-25 Read more