ElenaEl chasquido pesado de la puerta al cerrarse detrás de Martha resuena en la habitación.. La loba se ha ido, dejándome sola.El silencio que se instala en la enfermería es tan denso que casi puedo escuchar la sangre bombeando con violencia dentro de mis oídos. Kaelen permanece de pie junto a la entrada, imponente, vistiendo su abrigo negro y con las manos enfundadas en esos guantes de cuero oscuro que jamás se quita. Sus ojos, dos brasas de verde metal fundido, recorren mi cuerpo tendido en la cama. Sus pupilas están dilatas, escudriñando cada venda, cada moretón, cada herida con una atención que me eriza la piel.Odeo la forma en que me mira. Odio sentir cómo el miedo me encoge el estómago, reduciéndome a una presa acorralada. Intento tragar saliva, pero tengo la garganta seca como el esparto. Me obligo a no apartar la mirada, a sostenerle el careo a pesar del temblor invisible que me recorre la columna.Damos un par de pasos lentos hacia la camilla. El sonido de sus botas sob
Última actualización : 2026-07-24 Leer más