Tras decir eso, hui al baño. Abrí la llave al máximo. El chorro hirviendo me golpeaba la piel, pero no sentía ni un poco de calor. Cerré los ojos, pero solo pude ver la cara atractiva y maliciosa de Dylan.Estaba perdida. De verdad estaba perdida. Cuando terminé de bañarme y salí del baño envuelta en una toalla, sonó mi celular.Era un mensaje de texto de un número desconocido. Lo abrí.“Estoy abajo, frente a tu edificio”.Era Dylan. Apenas seis palabras, pero sonaban como una orden imposible de desobedecer. El corazón se me desbocó.¿Qué hacía ahí tan tarde? ¡Jefferson estaba en la habitación de al lado! Quise borrar el mensaje y fingir que no lo había visto.Sin embargo, mis dedos no me obedecieron y escribieron:“Bien”.En cuanto lo envié, supe que ya no había vuelta atrás. Me puse una camiseta cualquiera y unos jeans, y salí del cuarto de puntitas. Jefferson ya estaba dormido. Desde su habitación llegaba el sonido de su respiración pausada.Sin vacilar, tomé las llaves, abrí la pue
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