El polvo levantado por los caballos tardó varios minutos en desaparecer.Nadie se movió mientras las figuras de aquellos hombres se hacían cada vez más pequeñas en el camino. Los vecinos tampoco regresaron de inmediato a sus casas. Permanecieron alrededor de la propiedad, observando en silencio, preparados por si el hermano de Ernesto decidía volver acompañado de más hombres.Pero no regresó.Cuando el último sonido de los cascos se perdió entre los cañaverales, el aire pareció volverse más liviano.Ernesto continuó mirando el camino.Su hermano acababa de marcharse después de negarlo, amenazarlo y dejarle claro que no volverían a recibirlo. Debía sentirse destruido. Acababa de perder la vida que había conocido desde su nacimiento, pero en su rostro no había desesperación.Había tristeza, sí.Una tristeza profunda por los años desperdiciados, por el afecto que nunca recibió y por los vínculos que acababan de romperse. Sin embargo, detrás de aquella tristeza también había una serenidad
Última actualización : 2026-08-02 Leer más