En los días siguientes, la rutina volvió a instalarse en la mansión Varela.Héctor regresó a sus responsabilidades en la empresa, Alma retomó sus actividades, cada mañana acompañaba a Valeria al colegio.Sin embargo, algo había cambiado entre ellos.Ya no era necesario buscar un pretexto para conversar.Compartían el desayuno, se escribían durante el día para saber cómo estaba el otro y, al caer la tarde, siempre encontraban un momento para reunirse en la terraza o en el jardín antes de cenar.Las sonrisas se hicieron más frecuentes.Las miradas comenzaron a decir mucho más que las palabras.Incluso el personal de la mansión comentaba discretamente el cambio.—El señor Varela parece otro hombre.—Desde que la señora Alma llegó, esta casa volvió a tener vida.Una noche, después de cenar con Valeria, la pequeña subió a su habitación para terminar una tarea del colegio.Héctor y Alma permanecieron en la sala, disfrutando de una taza de café.El silencio entre ellos era cómodo.Héctor dej
Terakhir Diperbarui : 2026-08-04 Baca selengkapnya