¿Qué demonios haces con mi teléfono, Alda? —me gritó Nancy otra vez. Sin embargo, si hubiera tenido algo que decir, habría mentido. Me quedé tan atónita como un ciervo paralizado por las luces de un coche.“Yo… yo… ejem… yo…” Continué tartamudeando, pareciéndome inmediatamente a un disco rayado atrapado en un bucle.—¡Cállate, Alda, y dime por qué tienes mi teléfono en la mano! —gritó Nancy de nuevo. Su voz era más fuerte que antes y su rostro reflejaba ira.«¡Al diablo, Nancy! ¿A quién le enviabas fotos desnuda?», solté. Ya no podía soportar la confrontación y preferí iniciarla yo para sacarle la verdad.“¿Qué? ¿Qué desnudo?” Ella se hizo la tonta al respecto.“Oh, no me vengas con este estúpido juego, Nancy. ¿A quién le enviabas esas fotos desnuda?”“¿Qué tienes que ver con a quien le envié mis fotos desnuda? ¿Cómo estás seguro de que eran mías? Podría haberlas descargado de internet o algo así.”—Eso no parece ninguna foto descargada de internet, Nancy. No soy tonta. ¿A quién le en
Last Updated : 2026-07-28 Read more