La cercanía de Cristian era una presión física insoportable en mitad del laboratorio cerrado. Sus manos, apoyadas con fuerza sobre el borde de metal de la encimera, cercaban por completo a Elena, dejándole como única opción clavar sus ojos azules en la fijeza oscura y posesiva de su mirada. El olor a cuero, tabaco y lluvia que traía en la chaqueta se mezclaba con el cloro del ambiente, nublándole la lógica científica. Elena sentía el frío del acero inoxidable atravesándole la bata de tercer año en la espalda, pero obligó a sus músculos a no ceder. Tenía que inventar algo. Una explicación técnica, una mentira médica tan perfecta y estructurada que la mente dopada del Capo no pudiera desarmar.—Se está equivocando de diagnóstico, señor Cristian —soltó Elena, forzando un tono de voz gélido, profesional y cortante, imitando la frialdad del doctor Vance—. Si doblo turnos en este sótano a las tres de la mañana no es por usted, sino por la investigación clínica de la facultad. El doctor Silv
Última atualização : 2026-09-03 Ler mais