Valentina sintió el rastro de sus manos subiendo por la espalda hasta ubicar el cierre del vestido. Se lo bajó de un jalón y las tetas le quedaron al aire.Alexander frenó un segundo para clavarle la mirada a los pezones, duros y rosados. Se pasó la lengua por los labios, buscó uno de ellos y empezó a lamerlo con la punta.—¡Oh, Dios! — gimió Valentina, arqueando la espalda.Nunca la habían tocado de esa manera. Aceleró el movimiento de sus caderas, dándole sentones bruscos y estampando el coño mojado contra su erección.Fue en ese instante cuando cayó en la cuenta: seguía siendo virgen. Siempre imaginó que su primera vez sería distinta, algo romántico y cursi, y una oficina no se parecía en nada a lo que había ideado.—Espera… Alexander —jadeó ella, intentando frenarlo, aunque sin la firmeza necesaria.A pesar de todo, Alexander se detuvo y alzó la mirada hacia ella. Tenía los labios rojos e hinchados, y los ojos azules completamente dilatados.—Soy virgen… —susurró Valentina, con la
Última actualización : 2026-08-07 Leer más