Al día siguienteResidencia de los Mckeson, afueras de Stirling, EscociaAmandaAún con el corazón oprimido y la garganta ardiéndome de tanto gritar su nombre, volví a llevarme el celular al oído. Al otro lado de la línea solo se escuchaban las detonaciones, una tras otra, seguidas de un ruido que me hizo apretar el teléfono contra la oreja, desesperada por distinguir alguna voz entre aquel estruendo.—¡Michael, contéstame! ¡Por favor!Nada.La llamada se cortó y me quedé mirando la pantalla. A mi espalda, las turbinas seguían rugiendo y el viento agitaba mi cabello, pero yo apenas podía respirar.—Señorita Johnson, debe abordar —insistió Douglas, acercándose a mí.Negué con la cabeza aun con el celular entre mis manos temblorosas.—No puedo marcharme.—Señorita…—Dile al piloto que cambiamos de destino —ordené con firmeza.Douglas me miró sin comprender.—Pero esas no son las órdenes del señor Davis.—Douglas, no discutas conmigo. —Me volví hacia él, con las lágrimas aún quemándome l
Last Updated : 2026-10-26 Read more